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Cisterna Romana, Museo de Historia de Girona, 2014.

Collectivum Uterus

Girona, España, 2014.

Descripción: instalación-dispositivo interactivo de 4x4x4m y contrato legal de permanencia.

 

Lugares de exposición: Cisterna Romana, Museo de Historia, Girona, 2014 // Plaza de la Seo, Zaragoza, 2015.

  

Instalación y dispositivo interactivo pensado y realizado para la cisterna romana que data del s. III a.C., situada en el centro de la ciudad de Girona y cuya función era el abastecimiento de agua a toda la ciudad. Inscrita en un edificio donde estuvo un antiguo convento de Fray Les Capuchinos del s. XVIII y que es ahora el Museo de Historia de Girona.

 

El hecho de elegirse una cisterna y un edificio relacionado con nuestra historia no es accesorio, connota de sentido la instalación por sus remisiones con la construcción de nuestra historia y ser un lugar neurálgico de la ciudad al abastecer de agua a toda la ciudad o colectividad de Girona. Habla así de la historia del espacio público y de lo líquido.

 

La intencionalidad de este proyecto es generar un espacio íntimo dentro del ámbito de lo público, donde reflexionar sobre un espacio público político actual que nos es ajeno, que no nos pertenece y que se exige en movimiento para con ello negar cualquier pertenencia;  donde la parada, el estar, el juego no se permite y quizás tampoco se quiera.

 

Se hace referencia a un espacio público donde la vida urbana ha perdido su dimensión politica, en el que se advierte la falta del ágora, de acontecimiento y donde se apunta la ausencia de interacción, una interacción para la que tampoco parece estemos preparados.

 

Se quiere así posibilitar una experiencia del encuentro, del estar, de la parada, de lo inútil, improductivo, un lugar para la suspensión, para lo reflexivo y lo colectivo: un espacio colectivo íntimo como lugar para lo insospechado, donde se nos sugiere el reencuentro con algo que está en el inconsciente colectivo: el refugio del que salimos para construirnos como personas con los otros.

 

Las personas que entran tienen que firmar un contrato de permanencia en su interior en el que cada uno establece el tiempo que se compromete a estar. Su incumplimiento conlleva la obligación de abandonar el lugar.